INTRODUCCIÓN
La Mesa por el Agua
de Coín nació tras una charla de Juan Manuel Cestino,
Coordinador Provincial de Ecologistas en Acción en Málaga, que versaba sobre las
“bondades” de los campos de golf. Dicha charla se celebró en el salón de actos
de
la Casa de
la Cultura de Coín el 31 de marzo de 2003 y al
finalizar la misma se pasó una hoja para apuntar los datos de quienes
estuvieran interesados en participar en un colectivo que velara,
fundamentalmente, por la protección del Llano de Matagallar, zona de recarga
directa del acuífero de Coín que se encontraba amenazado por la construcción de
un macro proyecto urbanístico y dos campos de golf. Dos días después se convocó
la primera reunión de
la Mesa por el
Agua, y muchas de las iniciativas que en esa y en posteriores reuniones
acabaron materializándose tuvieron un efecto movilizador
realmente significativo, hasta el punto de condicionar el resultado de las
elecciones locales del año 2003, que acabaron con la unión de los cuatro
partidos que se oponían al proyecto de urbanización sobre el Llano de
Matagallar (PSOE, PP, IU y Agrupación Coineña),
quienes, pese a sus diferencias ideológicas, constituyeron un equipo de
gobierno cuatripartito que desbancó a quienes habían promovido y defendido el
proyecto de urbanización (PA).
Durante el año 2004,
la Mesa por el Agua de Coín se embarcó de
lleno en la recuperación del Cordel del Rincón, una vía pecuaria que discurría
por el Llano de Matagallar y cuya puesta en valor podría servir para detener el
inminente inicio de las obras de urbanización. Para ello, en colaboración con
el equipo de gobierno municipal, se delimitó con estacas el trazado de la vía
pecuaria y la empresa titular del terreno, Pompano Woods, S.A., nos demandó en vía civil junto con el
Ayuntamiento de Coín por atentar contra el uso y disfrute de su propiedad.
Tuvimos que hacer frente a una caución de más de 2.000 euros para poder
defendernos en el juicio, dinero que conseguimos recaudar tras una campaña de
sensibilización ciudadana, y al final el Juzgado dictó una resolución
salomónica en la que no nos daba la razón pero tampoco nos la quitaba,
devolviéndonos la fianza y obligándonos a quitar las estacas. De una forma u
otro, todo ello contribuyó a que las obras de urbanización no se iniciaran.
A lo largo del año 2005, las
actuaciones se suavizaron un tanto, pasando de la acción protesta a una labor
pedagógica y al diálogo institucional, lo cual cabía valorar como una
adaptación a lo que iban demandando las circunstancias del momento. Así,
durante ese año la preparación de las jornadas “Primera Glocalización”
absorbió totalmente nuestro tiempo, lo que nos dejó poco margen para otras
actividades. En cualquier caso, nuestra labor de presión sobre el equipo de
gobierno municipal fue constante, recordándole continuamente a través de los
medios de comunicación que teníamos a nuestro alcance su compromiso con la
defensa del acuífero de Coín.
En el año 2006 supimos que el Llano
de Matagallar había sido adquirido por un grupo empresarial integrado por una
entidad financiera (Caja Granada) y dos empresas inmobiliarias (Fray y Aifos, denunciada esta
última por estafa e implicada en el caso Malaya). Para colmo, también nos
enteramos que los máximos responsables del equipo de gobierno municipal se
habían reunido con representantes de dichas entidades, reunión en la que se
barajó la posibilidad de sustituir el proyecto inicial por la construcción de
1000 viviendas. Se nos vendió como mal menor, pero nos opusimos frontalmente y
volvimos a la acción protesta, con una nueva campaña de movilización contra un
equipo de gobierno al que habíamos apoyado y que empezaba a defraudarnos a ojos
vistas. Sea como fuere, los dirigentes municipales reaccionaron con un Decreto
de Alcaldía que ordenó la paralización de la actuación urbanística en
Matagallar durante un año.
Pero el año 2006 vino marcado por otros dos
acontecimientos que nos forzó a desplegar nuestra actividad en dos nuevos
frentes. Por un lado, en el municipio vecino de Alhaurín el Grande se dio
comienzo a las obras de urbanización del complejo “La Mota” (2.500 viviendas, helipuerto,
centro comercial y varios campos de golf), proyecto casi gemelo al de
Matagallar y que también se asienta en parte sobre el acuífero de Coín. El otro
acontecimiento fue la licitación de las obras del Azud de Río Grande con el que
la sociedad estatal Acuamed, Cuenca Mediterránea
Andaluza y
la
Consejería de Medio Ambiente de
la Junta de Andalucía pretendían derivar
hacia Málaga las aguas del único río vivo de la provincia. Respecto al primer
asunto, el de
La Mota, poco hemos
hecho directamente, aparte de escribir algunos artículos y dar algunas charlas,
pero nos hemos integrado de lleno en
la Plataforma en Defensa del Territorio de
Alhaurín el Grande que se ha constituido a tal fin. Por su lado, el tema de Río
Grande sí que absorbió desde el primer momento la energía de algunos de
nuestros miembros más activos, que impulsaron una movilización social
canalizada a través de
la
Coordinadora en Defensa de Río Grande que consiguió reunir a
más de 15.000 personas en una manifestación
histórica que puso en jaque el proyecto de azud.
La situación, a día de hoy, de los
tres grandes asuntos de los que nos hemos venido ocupando a lo largo de estos
cuatro años de andadura es la siguiente: el más preocupante de todos es el de
La Mota, puesto que las obras de
urbanización están muy avanzadas, pero los últimos acontecimientos, con la
imputación de delitos urbanísticos al alcalde y concejal de urbanismo de
Alhaurín el Grande, así como la aparición de un artículo en Interviú donde se
nos explica, además de las conexiones con
la Costa del Sol, las lindezas del promotor
de
la Mota, con graves
imputaciones penales, nos dan un hálito de esperanza en este tema. El tema de
río Grande, por el contrario, con todas las prevenciones que el caso merece, parece
no obstante bien encauzado, puesto que la sociedad estatal Acuamed
parece haber renunciado a su proyecto de azud y ha contratado una gestora
especializada en resolución de conflictos medioambientales cuyo objetivo no
sería otro, de creer a su Director Gerente, que el de acabar constituyendo una mesa
de negociación con todas las partes implicadas para dar una solución
consensuada al problema del ciclo integral del agua en el Bajo Guadalhorce. Por
lo que respecta a Matagallar, en fin, hay que tener en cuenta que el decreto de
paralización fue recurrido por la promotora y el Juez de dio la razón al
Ayuntamiento, por lo que podemos decir, nuevamente con todas las prevenciones
imaginables, que el proyecto de urbanización sigue paralizado sine die.